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diciembre 1, 2020
Oil & Gas

Perforación del pozo más profundo de Bolivia

Perforación del pozo más profundo de Bolivia por Repsol

Repsol perforó recientemente un pozo de exploratorio de 7 mil 963 metros de profundidad en Bolivia, uno de los más profundos en el mundo.

Está ubicado en la región sub-andina, en la parte sur de Bolivia, una región conocida por sus condiciones de perforación difíciles y una geología muy compleja, generando un verdadero desafío en cada una de las secciones a perforar.

BOYUY-X2 es el nombre de este pozo y es el primer proyecto exploratorio que Repsol emprende en más de una década en Bolivia. Es también el primer proyecto que se trazó como objetivo alcanzar los bloques inferiores a las formaciones históricamente productoras en el campo; las areniscas devónicas de Huamampampa.

Se encuentra ubicado 70km al sur del campo Margarita, dentro del bloque Caipipendi; un bloque que aporta alrededor del 30% de la producción de gas del país, una actividad de primordial importancia para la economía de Bolivia.

El diseño del pozo BOYUY-X2 fue retador desde el principio del proyecto por la complejidad de los objetivos de subsuelo propuestos; demandando una configuración del agujero particular y un programa de cañerías muy complejo.

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Dentro de la problemática con las operaciones de perforación, los siguientes aspectos fueron revisados a profundidad: Objetivos profundos con alta incertidumbre geológica; estrategia y nuevas tecnologías en herramientas de ensanchamiento; pérdidas de circulación en formaciones naturalmente fracturadas y herramientas especiales para aplicaciones de alta presión y temperatura.

La perforación de roca dura con condiciones abrasivas en grandes diámetros un punto de vista de diseño de brocas y de herramientas direccionales también fue una problemática.

El trabajo detalló cómo el pozo BOYUY-X2 se planeó, pero especialmente, cómo fue perforó. Cómo las incertidumbres geológicas afectaron el plan original y como el equipo de proyecto ajustó la estrategia operacional, empleando tanto experiencia local y probando nuevas tecnologías; para de esta manera alcanzar los objetivos planteados y haciendo un gran descubrimiento geológico para el país.

La incertidumbre geológica juegó un papel muy importante en la planificación de los pozos. Fue necesario considerar las contingencias adecuadas para herramientas, materiales y equipos críticos, evitando así desabastecimiento de los mismos.

Las formaciones del subandino, especialmente las del carbonífero, se caracterizan por su dureza y abrasividad, incluso desde los agujeros superficiales. Es necesario contar con trépanos y herramientas de fondo robustas que puedan resistir el daño por abrasión, vibración e impacto.

El pozo llego a su profundidad final aproximadamente con un 10% de tiempo no productivo (NPT) del cual la mitad corresponde a pérdidas de circulación; excediendo los 25 mil barriles de lodo. Fue necesario necesario trabajar en alternativas para reducir estos volúmenes en proyectos futuros.

Los pozos del subandino son de larga duración por lo que la eficiencia debe buscarse no sólo en conseguir tasas de penetración más altas; sino en hacer viajes de tubería a mayor velocidad y de forma consistente.

En el Boyuy-X2 se aplicó un control digital durante estas operaciones que permitió reducir más de 20 días de operación, equivalentes a 3 millones de dólares.

El Ingeniero Mario Bertarelli de Repsol E&P Bolivia presentó el trabajo en la reciente edición del Congreso Mexicano de Petróleo. Recibió la colaboración los ingenieros Edwin Badani y Rómulo Durán.

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