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diciembre 14, 2019
Luis Vielma

Experiencias en la unificación de yacimientos

El tema de unificación de yacimientos ya está en la agenda pública del país y de Pemex, y ello hace prioritario su entendimiento. Aunque existen unos cuantos casos a nivel mundial, su relevancia se ha dado en situaciones asociadas a límites entre países; ese no es el caso de México hasta ahora. No obstante, siempre que una estructura geológica se extienda fuera de sus límites legales o contractuales, involucrará un tema de unificación; si la propiedad aledaña pertenece a otra entidad o empresa.

Unificación es un acuerdo que se firma entre dos o más entidades para explotar conjuntamente un yacimiento o campo que ha sido descubierto por una de ellas; y se encuentra ocupando un área geológica que está ubicada entre propiedades de las empresas involucradas. Conjuntamente con el acuerdo de unificación, se debe firmar otro para el plan de desarrollo o explotación del activo en consideración; mismo que da el respaldo técnico a las consideraciones incluidas en el documento.

Una vez delineada la estructura geológica o yacimiento, las empresas involucradas se ponen de acuerdo sobre como será distribuido el petróleo producido, con base en el plan de desarrollo preparado y autorizado por ambas partes; mismo que –obviamente— busca maximizar el factor de recobro del yacimiento. 

Los principios de unificación elaborados por la industria internacional del petróleo y el gas, establecen que el yacimiento debe ser considerado como una sola unidad hidráulica; con un operador único y una clara distribución compartida de inversiones y gastos. También se comparten sus ganancias una vez se inicie la explotación y comercialización, y se reciban los ingresos respectivos.

La unificación es un acuerdo legal y confidencial firmado por las partes involucradas, cuyas disposiciones garantizan que, en caso de conflicto entre el acuerdo de unificación y el acuerdo de desarrollo o explotación, prevalecerá lo dispuesto en este último. También establece que el operador de la unidad se determinará de mutuo acuerdo, tomando en consideración la parte del porcentaje de participación –equity— y quizá más importantes es tomar en cuenta tanto el conocimiento, como la experiencia de los participantes.

Cualquiera de las entidades involucradas en la definición del acuerdo de unificación podrá recibir o pagar montos determinados, buscando igualar la inversión hecha en la perforación de pozos, infraestructura y otros gastos por otros socios en las actividades de descubrimiento. No obstante, antes de definirse un esquema porcentual de participación, deberán completarse los estudios técnicos que permitan la dimensión final de la estructura del yacimiento y en donde se ubica, o está depositado, el mayor volumen de hidrocarburos descubiertos. 

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Normalmente es una empresa de un consorcio la responsable de las actividades exploratorias que permiten lograr el descubrimiento, y esta misma empresa realiza también las inversiones iniciales. Cuando esto sucede, las otras empresas del consorcio reconocerán y pagarán los gastos realizados en forma proporcional a su participación en la unificación del yacimiento.

En los años 70, los países con importantes bases de recursos empezaron a jugar un rol más activo en el negocio de los hidrocarburos y en el desarrollo de sus recursos, buscando alianzas con empresas internacionales para ir absorbiendo conocimientos y experiencia y así poder ir creciendo y convertirse en auténticos jugadores en el futuro. Venezuela y Brasil en América, y Australia y Noruega en el otro hemisferio, son ejemplos de estas experiencias.

En el caso de Australia y Noruega, las experiencias internacionales involucraron compartir yacimientos unificados con países vecinos y, en el caso de Venezuela y Brasil, experiencias internas que se dieron al otorgar bloques y campos vías licitaciones a varias empresas internacionales que participaron en las oportunidades de exploración y desarrollo ofertadas. Estas experiencias son parecidas a lo que ocurre actualmente en México con el descubrimiento del yacimiento Zama por parte del consorcio que operacionalmente lidera la empresa Talos. 

Lo más importante en las experiencias de unificación ha sido la participación de los técnicos (geocientíficos e ingenieros de yacimiento) de las empresas involucradas desde el mismo momento del descubrimiento, y la definición de la extensión de la estructura por parte de la empresa que realiza las actividades de la explotación. Una vez se logra el acuerdo técnico de la dimensión del yacimiento en términos de área y reservas, se inicia el acuerdo de unificación con base en el plan de desarrollo o explotación, lo que permitirá a las partes conocer la dimensión volumétrica del descubrimiento y el valor creado por el mismo.

Por: Luis Vielma Lobo

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