Mujeres en la Industria

Mujeres y minorías en posiciones de liderazgo logran desempeños financieros 35% más altos

Crea Rockwell Automation cultura de diversidad e inclusión

Tras 10 años de labor, en 2017 la empresa fue reconocida con el premio Catalyst.

Por / By Aldo Santillán Alonso

La diversidad y la inclusión de género permiten atraer, y más importante aún, retener al talento. En Rockwell Automation han recorrido un largo e importante camino en este sentido, trabajando no sólo para cubrir cuotas, sino cambiando la experiencia del personal, de esa forma “la gente se tornó más dispuesta a entregar su mejor esfuerzo; se volvió altamente comprometida, motivada y creativa, lo que a su vez se traduce en innovación de servicios y soluciones”, comentaron Susan Schmitt, vicepresidente senior de recursos humanos, y Michele Matthai, directora de cultura de inclusión.

 

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“La guerra por conseguir el talento calificado se hará más retadora”, expresó Susan Schmitt. Es así que en Rockwell Automation modificaron las políticas para contar con la plantilla necesaria ante los retos de la Transformación Digital y la evolución del Internet Industrial de las Cosas.

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La labor de Rockwell Automation en relación a la creación de la cultura de inclusión, le valió a la empresa ser galardonada con el premio Catalyst 2017, el cual reconoce las iniciativas de innovación organizacional que abordan temas de reclutamiento, desarrollo y del avance de la mujer. En 2007 inició para la estadounidense el trabajo de construir una cultura inclusiva y el desarrollar una organización más diversa.

La relevancia del talento para las empresas productivas radica en que, en el transcurso de la siguiente década, habrá cerca de 1,000 millones de personas más en la clase media, quienes consumirán USD $8 billones de dólares adicionales a nivel global, lo cual implicará una mayor demanda de productos, y por tanto mayor personal para las áreas industriales y de manufactura.

Adicional a estas cifras, tan solo en Estados Unidos, para 2025, no será posible cubrir un aproximado de 2 millones de puestos requeridos por la manufactura. Es así que la diversidad y la inclusión resultan fundamentales para el futuro industrial. Actualmente, las mujeres representan el 47% de la población estadounidense (el 51.26% en México), pero participan en la fuerza laboral manufacturera con sólo un 29%. De dicho porcentaje, en los últimos años, el 33% de las ingenieras abandonaron sus puestos por la cultura de exclusión de la industria. Solamente el 23% de los puestos ejecutivos son ocupados por mujeres.

Lo interesante es que, aquellas organizaciones con mujeres y minorías en posiciones de liderazgo, logran desempeños financieros 35% más altos que el promedio. En este sentido, para Rockwell Automation, las 5 razones principales para ser inclusivos son:

  1. Atraer y, especialmente, retener al talento.
  2. Mayor innovación y mejor toma de decisiones.
  3. Los clientes cada vez son más diversos.
  4. Mayor productividad; si la gente no siente que tienen igualdad de oportunidades, disminuye su productividad.
  5. Mejores resultados financieros.

 

Sin embargo, no se trata únicamente de cumplir con cuotas o alcanzar números. Es importante considerar lo que realmente le interesa a la gente como parte de su desarrollo profesional. De acuerdo a Susan Schmitt, existen muchas compañías con buenas intenciones, pero que están empeorando las cosas.

No es cuestión de dejar que únicamente los grupos minoritarios decidan qué cambiar en la organización, eso termina por generar frustración. No funciona: excluir al grupo dominante (que en el caso de Estados Unidos es el hombre blanco); no considerar el sentido de pertenencia al negocio; ver a la diversidad como un problema; programas tradicionales; y tratar de ir en contra de la dinámica dominante.

Por el contrario, de acuerdo a la experiencia y los resultados generados en Rockwell Automation, lo que funciona es: incluir la diversidad como parte del negocio, considerando el talento como base; comprender las dinámicas culturales: las dominantes, las subordinadas, los sistemas de privilegios; personalizar el trabajo por parte de los ejecutivos; y apertura al diálogo crítico y compromiso con la ejecución de acuerdos.

De lo expuesto por las ejecutivas de Rockwell Automation, destaca que no se trata únicamente de acciones de una ocasión, “es cuestión de una voluntad continua por realizar preguntas, ser curiosos y conectarse unos con otros. Se entrena a los gerentes de manera diaria, ya sea para la contratación, el coaching o el desarrollo. Personalizamos el entrenamiento en cada región, asegurándonos que les haga sentido a los líderes de cada parte del mundo. Hemos apreciado una importante transformación en los últimos diez años, la inclusión ahora es parte de nuestros fundamentos”, añadió Matthai.

 

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La capacidad no depende ni de género ni de raza, por ello no basta con incluir a un determinado número de mujeres o de alguna minoría en la organización, sino de atraer y retener al talento.

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