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Mexico
agosto 25, 2019
Especiales Gaspar Franco

Érase una vez las licitaciones petroleras de México

Por: Gaspar Franco Hernández

En el Artículo 27 del DECRETO por el que se reformaron y adicionaron diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en Materia de Energía, se señala que, tratándose del petróleo y de los hidrocarburos sólidos, líquidos o gaseosos en el subsuelo, la propiedad de la Nación es inalienable e imprescriptible y no se otorgarán concesiones.

Además, con el propósito de obtener ingresos para el Estado que contribuyan al desarrollo de largo plazo de la Nación, ésta llevará a cabo las actividades de exploración y extracción de petróleo, y demás hidrocarburos, mediante asignaciones a empresas productivas del Estado o a través de contratos con éstas o con particulares, en los términos de la Ley Reglamentaria. Para cumplir con el objeto de dichas asignaciones o contratos, las empresas productivas del Estado podrán contratar particulares. En cualquier caso, los hidrocarburos en el subsuelo son propiedad de la Nación y así deberá afirmarse en las asignaciones o contratos.

Bajo ese mandato, y mediante instrumentos legales que lo aterrizaron, se llevaron a cabo 17 licitaciones petroleras (12 concluidas, 4 canceladas y 1 declarada desierta) con las que se adjudicaron más de 100 contratos. Además, se realizaron migraciones de asignaciones petroleras a contratos, con beneficios por bonos de desempate por más de 1,600 millones de dólares; más de 70 empresas de 20 países diferentes se integraron a las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos, y se lograron descubrimientos y resultados de evaluación muy atractivos. Aunado a esto, se pondrán a producir áreas que no se tenía planeado desarrollar y ya se ha incrementado la producción en campos marginales a los que no se les estaban realizando actividades petroleras.

Recientemente, la nueva política energética suspendió procesos licitatorios, señalando que no se reactivarán hasta verificar que los contratos adjudicados generan resultados. Pero, la pregunta que se deben hacer los operadores petroleros, y los interesados en que las licitaciones continúen, es: ¿con qué indicadores de desempeño, o con qué criterios, será considerado que los contratos de exploración y extracción vigentes están dando resultados?

Ojalá que los encargados de delimitar los indicadores y elementos para determinar si hay resultados en los contratos ya los estén definiendo; espero que, en su mayoría, técnicos y de acuerdo a las etapas de cada contrato, con el propósito de tener un marco de referencia para tomar las decisiones de manera más transparente.

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