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noviembre 25, 2020
Luis Vielma

Mercado de los hidrocarburos: la tormenta perfecta

Plan de Negocios de Pemex

Hoy, nuevamente nos encontramos en el inicio de un ciclo perverso de contracción del mercado de hidrocarburos; por temas inicialmente geopolíticos, luego económicos y, finalmente, de salud. De nuevo, enfrentamos un momento histórico con una crisis; que finalizó una etapa extraordinaria de recuperación de mercados. La cual había iniciado en el 2016, y había logrado mantenerse hasta mediados del 2019; cuando se dieron los primeros obstáculos, consecuencia de la decisión de Estados Unidos de romper el tratado de control nuclear con Irán.

El petróleo y sus productos derivados quizá estén enfrentando la crisis más difícil de los últimos años. Las anteriores fueron detonadas por temas geopolíticos (guerras en el medio oriente) y/ o disminución en la demanda atada a causas económicas globales. La crisis actual por primera vez toca el tema de la salud de la gente y la necesidad de contener la expansión global de un poderoso virus. La combinación de este aspecto con temas geopolíticos y económicos; ha conformado una especie de tormenta perfecta, pues la oferta y la demanda son afectadas al mismo tiempo. Ocasionando una brutal caída de los precios que, recientemente, alcanzaron 27 dólares el barril, y aún no se vislumbra un piso en el mercado. 

El petróleo es un commodity y su precio puede cambiar por dos razones básicas: escasez (cambio en la relación oferta – demanda), o control del mercado (imposición de los actores que mantienen el mayor peso o participación). La segunda causa es la principal agraviante en la realidad actual del mercado, liderada por la posición de Arabia Saudita, debido a razones desconocidas hasta ahora. Actualmente, la expansión del COVID19 ha complementado perversamente esta situación, golpeando más aún el mercado.

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Es necesario entender que en este negocio difícilmente habrá escasez, porque las proyecciones de demanda de los hidrocarburos mantendrán una tasa incremental importante. Esto, por lo menos en los próximos 30 años, tal como lo demuestran los estudios de oferta y demanda de la Agencia Internacional de Energía (IEA) y de las empresas petroleras privadas. 

La producción de cualquier hidrocarburo es un proceso, el cual inicia en algún sitio donde existen recursos minerales desconocidos, a los cuales se llega a través de la exploración. Luego, se convierten cuencas en plays – sitios donde se ubican hidrocarburos con alta probabilidad de ser descubiertos – y después se transforman en yacimientos y campos; mismos que representan reservas probadas, las cuales se consideran inventarios y se extraen para ser comercializados como barriles.

Las reservas son renovables y, efectivamente, se busca incrementarlas constantemente, sólo si existe el estimulo para invertir en su búsqueda y desarrollo. Dicho incentivo depende del precio del commodity y de su costo de extracción. De allí la importancia del mercado, y el adecuado balance del mismo, para mantener siempre el interés de los inversionistas en el negocio.

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El costo de producción del petróleo considera la inversión necesaria para descubrir yacimientos y delimitarlos; es decir, definir su tamaño y luego desarrollar la capacidad para extraerlo. En la medida en que un yacimiento se produce, su rendimiento disminuye, pues está asociado a la pérdida de la energía del mismo. El volumen final depende de las características del yacimiento, el tipo de hidrocarburos y el plan de explotación.

Cuando incrementa la inversión requerida para producir un barril, se considera como una señal de alarma. Ésta indica una posibilidad alta de que las reservas del yacimiento en explotación hayan iniciado su declinación, lo que significa el inicio de la escasez de inventarios y un potencial aumento de precios en el mercado. Por esta razón, los costos de producción en los diferentes campos del mundo tienen la tendencia a crecer y, hoy día, a tener costos de producción por debajo de los 10 dólares el barril; es una excepción, no la regla.

Hoy, nuevamente estamos viviendo un mercado por debajo de los 30 dólares el barril con gran impacto en los desarrollos futuros de hidrocarburos. Las proyecciones de los expertos no ven una gran variación en los incrementos de producción el resto del año; quizá mantendrán la capacidad en las diferentes regiones productoras del mundo. 

Esto, a menos que los árabes y rusos reconsideren las acciones tomadas, al darse cuenta de que, aún para sus costos de producción, un barril por debajo de los 30 dólares no beneficia a nadie. Asimismo, todos apostamos a que los científicos encuentren la cura absoluta para el tratamiento del virus, que ya ocasiona más daño que cualquiera de los otros factores anteriormente mencionados.

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