En un esfuerzo conjunto por acelerar la transformación digital y financiera del país, las principales autoridades regulatorias y la banca privada acordaron eliminar temporalmente las comisiones por pagos electrónicos en estaciones de servicio. La medida, vigente desde mayo hasta el 31 de octubre de 2026, busca desincentivar el uso de dinero en físico en uno de los sectores con mayor volumen de transacciones diarias.
El acuerdo, firmado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Asociación de Bancos de México (ABM), el Banco de México y la CNBV, reduce a cero los cargos por cobros con tarjetas de crédito y débito. Anteriormente, los gasolineros absorbían costos de hasta 1% en crédito y 0.45% en débito, donde la cuota de intercambio bancaria representaba el 80% de dicho cobro. Según datos de ACI Worldwide, esto mitigará gastos operativos vinculados al traslado y resguardo de efectivo.
Una estrategia en tres etapas
La iniciativa forma parte de una ruta de digitalización estructurada en tres fases consecutivas:
- Reducción de costos transaccionales: Liderada por el actual estímulo en las estaciones de servicio.
- Expansión del contactless: Aprovechando que el 30% de las operaciones con tarjeta en México ya se efectúan mediante tecnología sin contacto (NFC y wallets).
- Consolidación de pagos inmediatos: Impulsar herramientas como SPEI, CoDi y DiMo para lograr liquidaciones en tiempo real, replicando casos de éxito internacionales como PIX en Brasil o Bre-B en Colombia.
Retos estructurales pendientes
Pese al crecimiento a doble dígito de las transacciones móviles, la transición hacia una economía sin efectivo enfrenta seis desafíos críticos: limitaciones en conectividad regional, baja bancarización, falta de inclusión digital en zonas rurales, riesgos de ciberseguridad, la necesaria interoperabilidad entre el sector Fintech y la banca tradicional, y la arraigada confianza que el consumidor promedio aún deposita en el dinero físico.
