La Comisión Federal de Electricidad (CFE) concretó un avance sin precedentes en la transición energética del país al adjudicar 7,411 megawatts (MW) de capacidad limpia a través de 37 nuevos desarrollos eólicos y fotovoltaicos. Este resultado corresponde al primer concurso de contratos bajo el modelo de desarrollo mixto con el sector privado, gestionado mediante el Sistema de Contratación de Esquema Especial (SCOEE).
La magnitud de este proceso equivale a una inversión estimada de 7,400 millones de dólares, tomando como referencia los costos actuales de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), que promedian un millón de dólares por megawatt instalado. Analistas del sector destacan que el volumen asignado supera la meta inicial del gobierno por un 14% e iguala, en una sola convocatoria, a toda la capacidad licitada en las tres subastas de largo plazo del sexenio antepasado, las cuales sumaron 7,343 MW.
Apetito solar y marcadas asimetrías regionales
A pesar del éxito global de la convocatoria, los resultados exponen una profunda brecha de interés tecnológico y geográfico. El sector fotovoltaico desbordó las expectativas al registrar 6,710 MW adjudicados, frente a una demanda original de 3,550 MW. En contraste, la tecnología eólica mostró un frío desempeño, captando apenas 700 MW de los 2,850 MW requeridos (una cobertura del 24.6%), mientras que los proyectos termosolares quedaron completamente marginados al no registrar ninguna asignación y declararse 46 procesos desiertos.
Especialistas en materia energética señalaron que, si bien la alta participación privada confirma el interés por invertir en la infraestructura eléctrica nacional tras años de restricciones en permisos de generación renovable, los datos encienden alertas sobre la urgencia de robustecer la planeación de la red de transmisión y diversificar los incentivos para matrices distintas a la solar.
A nivel territorial, la Península de Yucatán y el Noreste del país se consolidaron como los grandes imanes de inversión, concentrando 20 de los 37 complejos aprobados. En la otra cara de la moneda, la región Occidental acusó un severo rezago operativo al cubrir apenas el 20% de sus necesidades energéticas (310 MW de 1,540 MW solicitados), debido a la falta de propuestas viables en 16 bloques. Las capacidades que quedaron vacantes en este concurso buscarán asignarse mediante las convocatorias de permisos prioritarios coordinadas por la Secretaría de Energía.
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