El mercado energético global enfrenta una nueva y severa crisis tras los ataques con misiles contra la Ciudad Industrial de Ras Laffan (RLIC). QatarEnergy ha confirmado daños estructurales significativos en la mayor planta de producción de gas natural licuado (GNL) del mundo, estimando pérdidas de ingresos de hasta 20,000 millones de dólares anuales y un periodo de reparación que podría extenderse por cinco años.
Saad Sherida Al-Kaabi, ministro de Estado para Asuntos Energéticos y director ejecutivo de QatarEnergy, informó que las incursiones impactaron directamente en las unidades 4 y 6, las cuales poseen una capacidad conjunta de 12.8 millones de toneladas anuales (MTPA). Esta afectación deja inactiva aproximadamente el 17% de la capacidad de exportación de GNL de Qatar, un golpe crítico para un mercado que ya preveía escasez para el resto de la década.
Efecto dominó en los mercados internacionales
La noticia disparó de inmediato los precios de referencia del gas en Europa, el Reino Unido y Asia. La parálisis parcial de Ras Laffan interrumpe el flujo hacia destinos clave como China, Corea del Sur, Italia y Bélgica, países que ahora deberán buscar alternativas ante la inminente declaración de «fuerza mayor» por parte de la estatal qatarí.
Además del complejo de GNL, los ataques alcanzaron la planta Pearl GTL (Gas-to-Liquids), operada en conjunto con Shell. Esta instalación es vital para la producción de combustibles de alta calidad y aceites base para lubricantes. Uno de sus trenes de producción permanecerá fuera de servicio por al menos un año, agravando el déficit de combustibles limpios.
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Esta crisis redefine las proyecciones energéticas para 2026, transformando lo que se esperaba fuera un periodo de exceso de oferta en una lucha por el suministro seguro a largo plazo.
