Durante el mes de mayo, Petróleos Mexicanos (Pemex) experimentó un notable balance financiero al incrementar sustancialmente sus divisas por comercialización exterior, en contraste directo con una fuerte contracción en los barriles enviados al extranjero. La escalada de las cotizaciones internacionales, empujada por la inestabilidad geopolítica en Medio Oriente, compensó con creces la baja en la plataforma de exportación, permitiendo captar una mayor cantidad de divisas para el país.
Las cifras recientes revelan que Pemex obtuvo 1,603 millones de dólares en mayo por concepto de ventas externas, lo que representa un repunte anual del 30 por ciento.
Esta cifra posiciona a los ingresos petroleros en su escalón más alto desde diciembre de 2024. Lo sobresaliente radica en que esta bonanza no respondió a una mayor colocación de mercancía, sino al encarecimiento del crudo; de hecho, el volumen de exportación promedió apenas 513.3 mil barriles diarios, reflejando una caída anual del 23.7 por ciento. Sin embargo, el valor promedio de la mezcla mexicana se catapultó hasta los 100.7 dólares por barril durante ese periodo.
En el ámbito extractivo interno, Pemex reportó una mejora al promediar 1 millón 657 mil barriles por día de hidrocarburos líquidos, un avance del 1.3 por ciento interanual y el pico más alto en lo que va del año, impulsado por la explotación dirigida a campos maduros.
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No obstante, el panorama posterior muestra signos de desaceleración. Tras alcanzarse acuerdos logísticos para normalizar el tránsito en el estratégico estrecho de Ormuz, la cotización de la mezcla nacional inició una corrección a la baja, cerrando el pasado 24 de junio en 67.63 dólares por barril. Este descenso representa un reto para las expectativas fiscales del Gobierno federal, pues sitúa al crudo un 12.5 por ciento por debajo de los 77.3 dólares proyectados en los Pre-Criterios Generales de Política Económica para 2027.
