Con el objetivo de optimizar la seguridad hidráulica y prevenir inundaciones en las poblaciones aledañas, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) creó la Plataforma de Alertamiento Hidrometeorológico. Este sistema vigila en tiempo real la operación de las centrales hidroeléctricas más emblemáticas de la cuenca del río Grijalva: Belisario Domínguez (La Angostura), Manuel Moreno Torres (Chicoasén), Nezahualcóyotl (Malpaso) y Ángel Albino Corzo (Peñitas).
Alineada a la política energética de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, esta herramienta busca avanzar hacia la soberanía energética y la justicia social en el marco del segundo piso de la transformación. La región hidrológica Grijalva-Usumacinta, que recorre principalmente Chiapas y Tabasco, forma parte de una vasta red nacional que requiere un monitoreo continuo, especialmente ante los escurrimientos que ingresan a los embalses.
La plataforma se alimenta de 45 estaciones hidrometeorológicas estratégicas que transmiten datos en tiempo real. Entre 2021 y 2023, la CFE modernizó 34 de estas estaciones con tecnología satelital e instaló 11 nuevas. Para garantizar la continuidad operativa en 2026, la Coordinación Nacional de Generación Hidroeléctrica ejecutará un programa de mantenimiento preventivo y correctivo, clave para la toma de decisiones durante la temporada de lluvias (del 15 de mayo al 30 de noviembre).
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A través de un sistema de monitores, los operadores supervisan de forma horaria la variación de los niveles de almacenamiento. Presas de gran capacidad como La Angostura y Malpaso resguardan el agua en época de lluvias para trasvasarla en periodos de sequía a Chicoasén y Peñitas. Estas políticas de manejo se definen en el Comité Técnico de Operación de Obras Hidráulicas, coordinado por la CONAGUA y en el que participa la CFE junto a Protección Civil, priorizando siempre la seguridad de la población.
Como estrategia integral, la CFE complementa esta tecnología con acciones permanentes de conservación ambiental, que incluyen la reforestación de la cuenca, dragado en los ríos Grijalva y Sayula, y la extracción de lirio acuático y palizada. Con ello, se mitigan riesgos de inundación, mejora la eficiencia de las centrales y se garantiza la generación de energía limpia, segura y confiable para el país.
