Cómo convertir pérdidas energéticas en oportunidades de negocio: el reto de la industria en Latinoamérica. Por Julio Cesar Guerra Cantú, Director de Desarrollo de Negocios Industriales de Veolia en México
El sector industrial en México concentró el 60.6% del consumo eléctrico nacional en 2024, y de este, tres cuartas partes provienen de combustibles fósiles. Detrás de cada proceso productivo —cada turno de planta, cada tonelada fabricada, cada metro cúbico tratado— hay una infraestructura energética que opera, en la mayoría de los casos, muy lejos de su potencial de eficiencia.
En México, la generación convencional alcanza apenas el 40% de eficiencia eléctrica, desperdiciando más de la mitad de la energía en forma de calor. Incluso el ciclo combinado, la tecnología que domina la matriz energética del país, opera en un rango de entre 50% y 55% de eficiencia.
La cogeneración, en cambio, alcanza rendimientos globales de hasta 90% al aprovechar el calor residual en los propios procesos industriales y, al generar la energía en el mismo sitio donde se consume, elimina los costos de transmisión y distribución de la red. En México tiene además una ventaja regulatoria: los proyectos de 0.7 a 20 MW se clasifican como «Pequeña Generación», lo que significa trámites simplificados, aprobaciones de 6 a 9 meses —contra 12 a 18 de los proyectos mayores— y estudios de impacto ambiental menos complejos. Esa ventana pone la tecnología al alcance incluso de medianas industrias.
Para una planta química mediana, que consume entre 50 y 100 toneladas de vapor por hora, una cogeneración de 10 a 15 MW es el punto óptimo entre eficiencia operativa y viabilidad administrativa.
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Pero el mismo principio aplica a alimentos y bebidas, papel y celulosa, manufactura, centros de datos y tratamiento de agua, con ahorros que van del 8% hasta el 35% según el sector. La clave está en identificar la demanda térmica de cada proceso y diseñar una solución que optimice tanto la generación eléctrica como el aprovechamiento del calor.
Reconociendo estas oportunidades, en Veolia lanzamos una campaña regional de eficiencia energética dirigida a industrias y sectores de infraestructura crítica en Latinoamérica, con el respaldo de 50,000 expertos en 35 países. La premisa es concreta: la energía que se gestiona es margen que se recupera. Y uno de los hallazgos centrales es que la mayoría de las organizaciones tiene oportunidades significativas de mejora en la forma en que consume energía.
Nuestro modelo parte de instalar visibilidad antes de intervenir. A través de Hubgrade, nuestra plataforma de digitalización y monitoreo energético, implementamos seguimiento en tiempo real que detecta desviaciones y activa planes correctivos de inmediato. El mantenimiento se vuelve predictivo y las decisiones operativas se toman conociendo su impacto financiero real. Este enfoque permite identificar más de 15% de potencial de ahorro energético en una instalación, sin detener operaciones y sin inversión inicial del cliente.
Eficiencia Energética
La campaña también busca transformar la manera en que la industria concibe la energía. Cuando energía, agua y residuos se gestionan en un solo modelo de operación, se abren optimizaciones que son invisibles cuando cada área administra su consumo por separado. En la industria química esto cobra especial relevancia; las plantas operan múltiples servicios energéticos simultáneos que, gestionados de forma aislada, acumulan ineficiencias. Nosotros los integramos en un solo modelo que combina infraestructura energética, mantenimiento predictivo y monitoreo continuo.
En ese rango de 0.7 a 20 MW concentramos nuestra oferta, combinando experiencia global con conocimiento profundo de la regulación mexicana. Gestionamos el proyecto completo —diagnóstico sectorial, diseño optimizado, permisos ante la SENER, integración con Hubgrade y mantenimiento predictivo—, lo que reduce el riesgo regulatorio para el cliente y acorta el camino a resultados de 6 a 9 meses entre el concepto y la operación. Los casos en la región ilustran el alcance de este enfoque.
En Brasil, una de las petroquímicas más grandes del país necesitaba garantizar una demanda de vapor de unas 100 toneladas por hora con menor impacto ambiental. Diseñamos una solución integral basada en biomasa que produjo 620,564 toneladas de vapor durante 2024 y evitó más de 130,910 toneladas de CO₂ equivalente ese mismo año.
Los resultados de nuestra campaña van del 8% al 40% de ahorro energético, según el estado inicial de cada instalación. La pregunta sobre la mesa es: en un entorno donde los costos energéticos y las presiones de descarbonización crecen a la par, ¿cuánto margen están dispuestos a dejar ir las industrias antes de tratar la eficiencia energética como lo que ya es, una decisión estratégica?
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LP: https://oferta.latamib.veolia.com/energia-como-decision-estrategica?hs_preview=yLUbYFvA-208576878187
