Los mercados globales del gas están subestimando con seriedad la magnitud del impacto que generará la pérdida repentina del suministro de Gas Natural Licuado (GNL) procedente de Oriente Medio, una situación que afectará a las economías durante los próximos meses y años. Así lo advirtió Liz Westcott, directora ejecutiva de Woodside Energy, el principal exportador australiano de GNL.
En una entrevista concedida a Bloomberg Television en el marco de la Conferencia Australiana de Productores de Energía, Westcott señaló que existe una falsa percepción de normalidad.
«No creo que los mercados, los consumidores y la sociedad lo estén asimilando del todo; hay una creencia de que las cosas volverán a la normalidad en algún momento próximo», declaró.
Presión en el mercado a corto y largo plazo
La ejecutiva detalló que la prioridad inmediata de los clientes es asegurar el suministro a corto plazo debido a los grandes volúmenes que han quedado retenidos en Oriente Medio. Ante esto, la demanda para que Woodside cumpla con sus contratos y ofrezca volúmenes adicionales se ha intensificado.
El conflicto geopolítico alteró por completo el equilibrio entre la oferta y la demanda. Contrario a las previsiones previas, se espera que el mercado internacional se mantenga sumamente ajustado durante 2026 y 2027, a raíz de la reducción drástica de la producción en Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.
El factor del Estrecho de Ormuz y Ras Laffan
La crisis se agrava por el cierre de facto del Estrecho de Ormuz, el cual mantiene atrapado cerca del 20% del flujo mundial diario de GNL. A esto se suman los daños severos sufridos en el complejo de licuefacción Ras Laffan en Qatar—la mayor instalación de su tipo en el mundo—tras ataques con drones y misiles.
Como consecuencia, QatarEnergy se vio obligada a declarar fuerza mayor por un periodo de hasta cinco años en varios contratos a largo plazo, advirtiendo que la recuperación total de su capacidad tardará un lustro. Ante este escenario, Woodside busca acelerar compromisos comerciales firmes para su nueva planta de GNL en Luisiana, Estados Unidos, la cual ya registra un incremento significativo en el interés de los compradores.
