El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó una severa crítica contra los países miembros de la OTAN, calificándolos de «cobardes» por no intervenir militarmente en el conflicto actual contra Irán. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario expresó su frustración ante la negativa de sus aliados para ayudar a desbloquear el Estrecho de Ormuz, un punto neurálgico por donde fluye una quinta parte del petróleo y gas natural licuado (GNL) del mundo.
Según Trump, una intervención de la alianza para reabrir el paso estratégico sería una tarea de «muy poco riesgo». Pese a que las hostilidades cumplen ya 21 días sin señales de tregua, el presidente aseguró que la lucha está «ganada militarmente» y advirtió que la presencia de Estados Unidos en la región será prolongada: «Si nos quedamos más tiempo, jamás podrán reconstruir», declaró a la cadena MS NOW.
Impacto energético y represalias en el Golfo
El bloqueo persistente ha disparado los precios internacionales del crudo, que cerraron el jueves en niveles no vistos desde mediados de 2022. La tensión escaló luego de que Irán intensificara sus ataques contra activos energéticos en los estados del Golfo, en represalia por las ofensivas israelíes contra el gigantesco yacimiento de gas de South Pars. Teherán ha dirigido sus ataques contra complejos en Qatar, afectando la mayor planta de exportación de GNL del mundo.
En las últimas horas, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita reportaron la interceptación de misiles y drones, mientras que Kuwait se vio obligado a cerrar unidades de la refinería Al Ahmadi.
Escalada militar y costo humano
El conflicto ya suma más de 4,200 muertes, principalmente en territorio iraní, además de un millar de decesos en el Líbano. Ante la falta de un cese al fuego inminente, el Wall Street Journal informó que Washington enviará tres buques de guerra y miles de infantes de marina adicionales a Oriente Medio.
Expertos advierten que el daño al suministro energético global podría ser permanente; QatarEnergy estima pérdidas de ingresos por 20,000 millones de dólares anuales, subrayando la fragilidad de la estabilidad económica mundial frente a la prolongación de la guerra.
