Claudio Descalzi, director ejecutivo de la gigante petrolera y gasística italiana Eni, ha hecho un llamado urgente a la Unión Europea (UE) para suspender la prohibición prevista sobre las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) procedente de Rusia. Según el directivo, la inestabilidad en los mercados energéticos, exacerbada por el conflicto en Oriente Medio, hace necesario replantear los tiempos de las sanciones para evitar un colapso industrial.
Descalzi señaló que la prohibición, programada para entrar en vigor el 1 de enero de 2027, debería postergarse o implementarse de forma gradual. El objetivo es no penalizar adicionalmente al sector industrial europeo, el cual ya enfrenta costos de energía históricamente altos que comprometen su competitividad global.
Tensión en el suministro y competencia asiática
La preocupación de Eni surge en un contexto de alta volatilidad. La guerra en Oriente Medio ha paralizado el tránsito de cargamentos de GNL por el estrecho de Ormuz, obligando a los compradores asiáticos a recurrir masivamente al mercado al contado (spot). Esta situación ha provocado que Asia supere las ofertas europeas por el suministro, justo en el momento en que Europa necesita reabastecer sus depósitos para el invierno.
Actualmente, la UE mantiene una prohibición gradual que limita las importaciones mediante contratos al contado desde el 25 de abril. El plan original contempla el cese total de importaciones de gas ruso por gasoducto para el otoño de 2027 y de GNL para principios de ese mismo año.
La postura del Kremlin
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, declaró este domingo que Rusia está dispuesta a seguir suministrando gas natural a Europa si existieran volúmenes sobrantes tras cumplir con sus compromisos en mercados alternativos. Peskov afirmó que, aunque cuentan con reservas suficientes, los nuevos mercados asiáticos son «muy exigentes» y están absorbiendo gran parte de la oferta rusa disponible, lo que añade presión a la seguridad energética del bloque europeo.
