La soberanía energética de México y la seguridad urbana de la frontera norte marcan un hito con la próxima conclusión de la reubicación del gasoducto Reynosa en Tamaulipas. Autoridades federales y estatales confirmaron que el proyecto presenta actualmente un 98 por ciento de avance, proyectando el inicio de sus operaciones para este mismo año, tras una inversión superior a los 400 millones de pesos.
Durante una gira de supervisión, el director del Centro Nacional de Control de Gas Natural (Cenagas), Cuitláhuac García Jiménez, y el secretario de Desarrollo Energético de Tamaulipas, Walter Ángel Jiménez, recorrieron las instalaciones estratégicas. El objetivo primordial de esta obra de 58 kilómetros de longitud, iniciada en 2024, es retirar el ducto de distribución de la zona urbana. Eliminando riesgos para la población y modernizando una infraestructura que operó durante 60 años.
Eficiencia y soberanía energética
Esta obra forma parte de una ambiciosa cartera de proyectos de Cenagas que suma 32 mil millones de pesos a nivel nacional, orientada a eficientizar el abasto de gas natural. «Buscamos incrementar la capacidad de la infraestructura actual y la modernización de estaciones de medición, regulación y transporte». Así lo señaló García Jiménez, destacando que estas acciones son fundamentales para atraer inversión extranjera bajo el Plan México.
Además de la inspección del ducto, los funcionarios evaluaron el Centro de Procesamiento de Gas Burgos. Es una pieza clave en la estrategia para aumentar la capacidad de distribución del hidrocarburo. Las autoridades destacaron que el complejo cuenta con tecnología innovadora que permite una transportación más eficiente.
Con la culminación de esta infraestructura, el Gobierno de México no solo garantiza el suministro energético para la industria y los hogares. Sino que fortalece la competitividad de Tamaulipas como un nodo logístico y energético de clase mundial. Integrando seguridad operativa con visión de desarrollo a largo plazo.
