Durante su conferencia anual, el empresario Carlos Slim Helú descartó categóricamente la posibilidad de que Grupo Carso participe en la explotación de yacimientos no convencionales mediante fractura hidráulica (fracking). El empresario señaló que sus empresas se encuentran actualmente saturadas y concentradas en cumplir con sus compromisos vigentes en el sector energético.
Esta postura contrasta con la estrategia de la presidenta de México, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, quien en abril de este año anunció el impulso a un «nuevo fracking«. Dicho plan gubernamental proyecta el uso de tecnologías avanzadas con componentes biodegradables y reciclaje de agua para mitigar el impacto ambiental, buscando elevar la producción de gas natural de 2,300 a 8,000 millones de pies cúbicos diarios para el año 2035 mediante contratos mixtos con Pemex.
Enfoque en desarrollo convencional y reactivación
Pese a los ambiciosos planes del gobierno federal, Slim Helú fue contundente respecto al rumbo de sus subsidiarias: «Entrar al proyecto de fracking no, porque ya estamos saturados. Estamos trabajando en el de Ixachi, financiando a 21 meses cada pozo para que se vuelva pagable por sí mismo. No estamos pensando en este momento en más proyectos», sentenció.
Asimismo, el dueño de Telmex apuntó que el desarrollo del pozo petrolero Zama —proyecto en el que participan tras la adquisición de PetroBal— representa la verdadera pieza clave para reactivar la producción de hidrocarburos en el país de forma rentable y eficiente.
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), el potencial de reservas no convencionales en México asciende a 141,494 millones de pies cúbicos diarios, casi el doble del potencial convencional. No obstante, cada pozo de fracturamiento tradicional demanda entre 10,000 y 30,000 metros cúbicos de agua, una complejidad técnica y ambiental que, por ahora, Grupo Carso dejará fuera de su portafolio.
Te puede interesar: Carlos Slim estima mayor crecimiento de económico de México y recuperación de Pemex
