Con casi tres décadas de experiencia —“voy a cumplir 27 años en Petróleos Mexicanos”—, María de Jesús Correa López es actualmente la Subdirectora Técnica de Exploración y Extracción de Petróleos Mexicanos.
Su liderazgo cuenta con una formación robusta y transversal: “soy ingeniera petrolera, pero también tengo estudios de maestría petróleo y gas natural en el módulo de exploración. Complementé mis estudios con geología y geofísica en la UNAM”. Ese cruce de disciplinas marcó su ruta profesional.
Equipos multidisciplinarios y entrega de valor al yacimiento
Desde sus primeros años, su trabajo se ancló en la comprensión integral del subsuelo: “me desarrollé en la interpretación sísmica, en la petrofísica, en la caracterización de yacimientos”. Por naturaleza, estas funciones exigen integración de especialidades: “para la caracterización de yacimientos se integra la información; he tenido la oportunidad de trabajar de manera multidisciplinaria”. Esa articulación técnica se tradujo en decisiones más acertadas y oportunas.
Región Marina Noreste y el impulso a nuevos campos
María inició “en la región marina noreste, en el Activo de Producción Ku Maloob Zaap”, donde “estuve a cargo de los equipos de caracterización de yacimientos”. Más tarde, asumió responsabilidades clave en el desarrollo de nuevos proyectos de desarrollo: “me quedé a cargo de la Gerencia de Caracterización y Evaluación de Estática de Campos Estratégicos” dentro de la entonces Subdirección de Proyectos de Explotación Estratégicos. El objetivo fue acelerar el paso de nuevos descubrimientos a producción: “el trabajo fue desarrollar los nuevos campos, nos tocó proponer los planes de extracción, hacer las propuestas para la perforación de los pozos de por lo menos 50 nuevos campos”.
Nuevo encargo y cambio organizacional
Además del movimiento de funciones, PEMEX actualizó la nomenclatura de su área. Sobre su rol actual, precisa: “hace 4 meses que ocupo la Subdirección Técnica de Exploración y Extracción; en noviembre cumpliría 1 año” como subdirectora, reflejo de una transición administrativa y técnica orientada a resultados.
Cultura de igualdad y no discriminación
Para María Correa, los avances organizacionales se sustentan en principios claros: “ha cambiado la cultura organizacional, partimos de igualdad y no discriminación”. La traducción práctica de esos valores es inequívoca: “aplicarlos para abrir las oportunidades; oportunidades equitativas sin distinción de género”. Subraya que el cambio no es cosmético, sino parte del día a día: “estamos obligados a trabajar con ellos, aplicarlos en el día a día”.
Liderazgo femenino: competencias, empatía y trabajo en equipo
El componente técnico no tiene género: “el conocimiento técnico no depende del género”. Pero la diversidad agrega valor: “puede ser una ventaja tener una visión femenina, generando más inclusión, más igualdad”. En gestión de equipos, enfatiza: “somos más empáticas, inclusivas; esto contribuye para tener un ambiente más colaborativo para el trabajo en equipo”. Y sobre la asignación de responsabilidades: “el que tiene las habilidades o las capacidades para hacer el trabajo es el que lo va a hacer, pero sin distinción de género”.
Autoconfianza y referente en foros técnicos
Aunque reconoce la histórica mayoría masculina, no se percibió en desventaja: “nunca me he sentido con desventaja por ser mujer”. Sí vivió escenarios retadores: “foros con 40 personas y sólo una mujer”, y ahí la diferencia la pone la seguridad profesional: “es la autoconfianza de saber que estás ahí por tu capacidad para hacer el trabajo”.
Cambio cultural desde la casa y la escuela
Para consolidar la equidad, el cambio debe nacer temprano: “trabajar desde la familia y desde la escuela en ser más inclusivos”. Esto implica corresponsabilidad y ruptura de inercias: “fomentar la corresponsabilidad; todavía lo traemos como parte de nuestra cultura machista”. Su fórmula es simple y exigente: “tenemos que trabajar más en ser igualitarios, más equitativos en cuestión de género”.
Impulso interno: abrirnos las puertas
La institución ofrece un marco y, cada vez más, posiciones de liderazgo: “cada vez más, sí tenemos subdirectoras, sí tenemos gerentes” mujeres. Pero el progreso también requiere iniciativa: “tenemos que llegar a abrir puertas”. Y pide solidaridad efectiva: “ser solidarias, apoyarnos entre nosotras y motivar a las que vienen detrás”.
A estudiantes y jóvenes profesionales, su mensaje es directo: “tienen que tener autoconfianza, saber en dónde se ven, a dónde quieren llegar y trabajar por ello”. La clave del éxito es la constancia y la disciplina: “el género no limita, debes prepararte constantemente”. Advierte que lo que realmente impulsa es la preparación y el esfuerzo contínuo.
Transición energética: mismas bases, nuevas aplicaciones
Lejos de un reemplazo de perfiles, ve una ampliación de competencias en torno a la transición energética: “van a ser otro tipo de energías, pero en las ingenierías las bases son las mismas”. El ejemplo es elocuente: “a lo mejor ahora vamos a hacer un pozo geotérmico, pero la técnica es la misma”. Por eso concluye: “no es necesario crear ingenierías nuevas, solo aplicar las existentes a distintos retos del sector energético.
Perseverancia y enfoque en soluciones
María cierra con una guía de gestión personal frente a los obstáculos: “buscar siempre las opciones que tenemos, no enfocarnos en las dificultades, sino en las posibilidades y en las opciones para llegar a donde queremos”. En una industria compleja, su trayectoria reafirma que la combinación de rigor técnico, cultura inclusiva y perseverancia es una ventaja competitiva tangible.
