La charla con Adriana Macouzet puso sobre la mesa un tema de alto interés para los sectores industriales: cómo la participación femenina y la diversidad de pensamiento fortalecen el liderazgo y los resultados en una empresa global de pinturas y recubrimientos.
Trayectoria con visión de negocio y operación En más de 30 años, Adriana Macouzet ha acumulado experiencia en funciones técnicas, operativas y corporativas: “He estado en áreas técnicas, de producción, logística, compras, manufactura, negocios y de dirección. Tuve el honor de ser la primera mexicana y, además, mujer, en dirigir PPG México”. La importancia, dijo, reside en habilitar una ruta de continuidad para talento local: “Lo que espero es abrir las puertas para que en adelante haya más mexicanos que estén liderando esta empresa y las operaciones en México y en Latinoamérica”.
Expansión regional y construcción cultural
Macouzet mencionó que PPG ha crecido de forma relevante mediante adquisiciones y que ella participó en procesos como Colpisa en Colombia, hoy PPG Colombia, y COMEX en México, hoy PPG COMEX. Desde su perspectiva, integrar empresas también significa integrar culturas, lo que amplía la diversidad interna y obliga a construir estándares compartidos de liderazgo y colaboración.
Ser la única mujer en la sala
Al recordar sus primeros años en industrias como la automotriz y la de electrodomésticos, describió un entorno con mínima representación femenina. “Muchísimas veces, la mayoría de las veces, en visitas con clientes yo era la única mujer que estaba en la sala”, señaló. El reto principal no era solo demostrar capacidad técnica, sino cambiar percepciones sobre quiénes pueden liderar negociaciones y relaciones con clientes. En ese sentido, subrayó la necesidad de reconocer “el valor que puede tener una mujer en la forma de hacer los negocios”, incluyendo diferencias de perspectiva, trato y comunicación. También admitió que, en entornos tradicionalmente masculinos, “uno es el disruptor” y debe desarrollar la habilidad de entrar, conectar y construir confianza profesional.
De la equidad de género a la diversidad integral
Para Macouzet, la transformación no se limita a historias individuales. “No es una meta individual, es una meta como parte de la empresa; es crear una cultura que sea igualitaria y equitativa”. Con ese enfoque fundó el primer consejo de mujeres de PPG para Latinoamérica. Asimismo, defendió una visión más amplia de la diversidad, entendida como pluralidad de experiencias y estilos de solución de problemas. Esto se refleja en un liderazgo “más cercano, más humano y más vulnerable”, capaz de reconocer desaciertos y aprovechar perspectivas distintas para fortalecer el éxito colectivo.
La diversidad como condición de una empresa global
Adriana Macouzet conectó estos principios con una lógica de negocio clara. PPG debe asegurar igualdad de oportunidades y apertura a trayectorias múltiples porque “lo que queremos es tener el mejor talento”. En un alcance que atiende sectores tan distintos como automotriz, aeroespacial, energía, minería, envase y electrónica, la diversidad interna se vuelve un requisito para entender necesidades técnicas diversas y mantener cercanía con clientes de perfiles muy distintos.
Consejos
En la misma línea, Adriana compartió recomendaciones directas para mujeres que inician su carrera en ámbitos predominantemente masculinos. Primero, claridad personal: “Siempre hay que estar segura de qué es lo que quieres, cuáles son tus metas y en base a eso haz tus elecciones”. Segundo, no asumir que los retos son ataques personales. “Prácticamente nunca encontré que algo fuera personal conmigo”, comentó, recordando una experiencia temprana en una armadora donde se cuestionó su presencia por ser joven. Tercero, la audacia para aceptar oportunidades: “Siempre atrévanse, no te esperes a que todo sea perfecto, confía en ti misma”. Y cuarto, poner sobre la mesa la compensación. Las mujeres, afirmó, deben “hablar y negociar por una compensación igualitaria”, porque una brecha salarial puede limitar su continuidad profesional frente a responsabilidades familiares culturalmente asignadas.
El cambio social que sostiene el cambio empresarial
Finalmente, Adriana Macouzet subrayó que la equidad laboral debe enseñarse desde el origen. “Ya no podemos seguir hablando de roles”, afirmó, señalando que familias y escuelas deben normalizar un piso parejo de oportunidades y actividades para niñas y niños. Para los jóvenes que se incorporan a un entorno de cambio acelerado, añadió que la clave será mantener la disposición a aprender y adaptarse con rapidez.
En conjunto, la conversación con Adriana Macouzet plantea un mensaje estratégico para la industria: integrar más mujeres y más diversidad de pensamiento no es un objetivo periférico, sino una palanca para robustecer el talento, consolidar culturas tras adquisiciones y sostener competitividad en mercados altamente técnicos.
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