La administración de Donald Trump ha anunciado una nueva licencia general que supone un alivio adicional a las sanciones sobre la industria petrolera de Venezuela, al autorizar a empresas estadounidenses a suministrar servicios, bienes y tecnología para la exploración, desarrollo y producción de hidrocarburos en ese país bajo ciertas condiciones limitadas.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos especificó que esta autorización permitirá a compañías de servicios petroleros retomar o ampliar sus operaciones en el país sudamericano, con el objetivo de contribuir a reactivar un sector que ha estado profundamente afectado por años de restricción y caída productiva.
Entre las empresas que podrían beneficiarse directamente con esta flexibilización están Halliburton y SLB (Schlumberger Limited), dos gigantes de los servicios petroleros que han expresado su interés en regresar o incrementar su actividad en Venezuela tras la aprobación de la nueva licencia. Los ejecutivos de ambas compañías han señalado que, con las debidas autorizaciones, medidas de seguridad y mecanismos de cumplimiento adecuados, pueden incrementar rápidamente sus actividades en apoyo de la exploración y producción de petróleo y gas en el país.
Además, la medida amplía las posibilidades de operación para Chevron, que actualmente es la única petrolera estadounidense con autorización para producir y exportar crudo desde Venezuela dentro del marco de sanciones vigente.
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La licencia, incluso con limitaciones —como la prohibición de hacer transacciones que involucren a entidades rusas, iraníes, chinas, cubanas o norcoreanas— representa un cambio estratégico en la política estadounidense hacia el sector energético venezolano y podría atraer inversiones y know-how estadounidense a una de las cuencas petroleras más importantes del mundo en desarrollo.
Trump ha promocionado el petróleo de Venezuela como creador de “tremenda riqueza” para la industria y de “gran riqueza” para el pueblo estadounidense.