El gobierno de Venezuela otorgó una licencia de explotación y exportación de gas natural a la multinacional británica Shell. Este movimiento consolida el regreso de las grandes corporaciones transnacionales al país caribeño, impulsado por una reciente reforma a la Ley de Hidrocarburos que abrió el sector energético a la inversión extranjera.
La presidenta interina, Delcy Rodríguez, promovió dicha reforma legal el pasado mes de enero bajo la presión de Estados Unidos, tras la captura de Nicolás Maduro en un operativo militar estadounidense. Con la aprobación del nuevo marco regulatorio, Washington comenzó la flexibilización de las sanciones contra la nación sudamericana, la cual posee las mayores reservas de petróleo del mundo y una enorme riqueza en gas natural.
Desarrollo transfronterizo y alianzas internacionales
Bajo los términos de la licencia, Shell operará en el campo Loran, una estructura que alberga siete yacimientos de gas natural, de los cuales seis son transfronterizos con Trinidad y Tobago. Rodríguez destacó que el campo estuvo en condición de abandono durante 23 años y afirmó que esta adjudicación representa un paso histórico para el desarrollo gasífero nacional y su consolidación como exportador global.
Por su parte, Peter Costello, presidente de Exploración y Producción de Shell, calificó los acuerdos como un logro maravilloso que subraya la alianza de largo plazo con el país. Previo a la firma, directivos de la firma británica inspeccionaron el Complejo Operativo Muscar en el estado Monagas, el centro de recepción y distribución de gas más importante del noreste venezolano.
Esta cooperación se suma al acuerdo de 2023 para el yacimiento Dragón y a recientes contratos con firmas como BP y Repsol. El reimpulso del sector busca mitigar el desperdicio de miles de millones de pies cúbicos de gas que actualmente generan pérdidas económicas y severos daños ambientales en la región.