La agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P) ratificó la calificación de la deuda soberana de México en BBB, manteniéndola dentro del grado de inversión; sin embargo, ajustó la perspectiva de estable a negativa. Este movimiento enciende las alertas en los mercados financieros, ya que abre la posibilidad de una rebaja en la calificación crediticia del país en un horizonte de los próximos 24 meses si no se corrigen los desequilibrios fiscales actuales.
Los pilares del deterioro: Crecimiento y empresas estatales
De acuerdo con el reporte de la firma de riesgo, el cambio en la perspectiva responde a un crecimiento económico insuficiente para reducir el déficit público de manera acelerada. S&P subrayó que la presión fiscal se ha visto agravada por los continuos apoyos financieros destinados a Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
La calificadora advirtió que los «malos resultados operativos» de la petrolera estatal, sumados a las restricciones presupuestarias y la materialización de pasivos contingentes, podrían derivar en un aumento moderado de la deuda pública y una mayor rigidez fiscal. “El lento crecimiento y los apoyos a las paraestatales complican la consolidación fiscal gradual”, puntualizó la firma.
Incertidumbre comercial y externa
En el frente externo, aunque se prevé que las relaciones comerciales con Estados Unidos se mantengan sólidas, S&P destacó que la incertidumbre sobre la renegociación del T-MEC debilita la confianza de los inversionistas. Si bien la agencia confía en que prevalecerá el pragmatismo en el diálogo con EE. UU. y Canadá, no descarta un revés inesperado que debilite la posición externa de México. Actualmente, la nota de México se sitúa a solo dos peldaños del terreno especulativo o «bono basura».
La respuesta de Hacienda
Ante el anuncio, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), encabezada por Édgar Amador Zamora, matizó la postura de la calificadora. La dependencia destacó que México conserva el grado de inversión con las ocho agencias internacionales, lo cual es reflejo de una conducción responsable de la política económica.
Hacienda subrayó que al cierre del primer trimestre de 2026, el país mantuvo condiciones macroeconómicas sólidas pese a un entorno externo complejo. Además, informó que el déficit presupuestario fue de 207 mil millones de pesos, una cifra 172 mil millones menor a lo programado, lo que demuestra un desempeño fiscal mejor al previsto.
El desafío del déficit en 2026
No obstante, el reto persiste. S&P estima que el déficit público en México alcanzará el 4.8% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2026. A pesar de los esfuerzos del gobierno por estabilizar los precios de los combustibles mediante la exención de impuestos, la debilidad económica y la necesidad de sanear las finanzas de Pemex y CFE seguirán siendo los principales focos de atención para los inversionistas y las agencias de riesgo global.