El precio de la mezcla mexicana de exportación ha regresado a niveles previos al inicio del conflicto en Medio Oriente porque el mercado ha ido eliminando la llamada «prima de riesgo geopolítico». Es decir, el sobreprecio que los inversionistas pagaban ante el temor de una interrupción del suministro mundial, ha desaparecido.
En este contexto, de acuerdo con Pemex, el precio de la mezcla mexicana de exportación se intercambia en 62.68 dólares el barril. El 27 de febrero, la mezcla cerró en 63.46 dólares, un día antes del inicio de la hostilidades bélicas en Irán.
En el mes de junio, la mezcla se desplomó 27.52%, mientras que en el segundo trimestre se derrumbó 35.85%. Desde el 4 de mayo, cuando culminó en 110.78 dólares, la mezcla acumula una merma de 44%.
A pesar de la racha negativa, en lo que va del año, la mezcla aún acumula una ganancia de 17%. A mediados de mayo, llegó acumular hasta una ganancia de 95% en el año.
Las principales razones son las siguientes:
- El suministro mundial se interrumpió parcialmente
El mayor temor era que el conflicto afectara el flujo de crudo a través del Estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20% del petróleo comercializado en el mundo, se cerrará de manera definitiva. Sin embargo, el tránsito marítimo ha retomado su actividad.
2. Desescalada de las tensiones
Aunque el conflicto continúa, las señales de una menor confrontación directa entre los principales actores redujeron el riesgo de una guerra regional que comprometiera la producción petrolera.
3. La oferta sigue siendo suficiente
Los países de la OPEP+ mantienen capacidad para aumentar la producción si fuera necesario. Además, Estados Unidos continúa produciendo cerca de máximos históricos, lo que brinda confianza al mercado de que existe suficiente oferta para cubrir la demanda.
4. Los operadores cerraron posiciones especulativas
Durante los primeros días del conflicto, muchos fondos de inversión compraron petróleo apostando a una fuerte subida de precios. Al disiparse los riesgos inmediatos, comenzaron a vender sus contratos, acelerando la caída de las cotizaciones.
5. Preocupaciones por la demanda mundial
Los inversionistas también vuelven a enfocarse en el crecimiento económico global. La desaceleración en economías como China y la posibilidad de una menor actividad industrial reducen las expectativas de consumo de petróleo.
6. Fortaleza del dólar
Las expectativas de que la Reserva Federal mantenga tasas de interés relativamente altas fortalecen al dólar. Un dólar más fuerte suele presionar a la baja el precio del petróleo, ya que encarece las compras para los países que utilizan otras monedas.
¿Puede volver a subir?
Sí. El mercado petrolero sigue siendo muy sensible a los acontecimientos geopolíticos. Los precios podrían repuntar si ocurre alguno de estos escenarios:
- Nuevamente un cierre parcial o total del Estrecho de Ormuz.
- Ataques a instalaciones petroleras en Arabia Saudita, Irán, Irak o Emiratos Árabes Unidos.
- Una reducción inesperada de la producción por parte de la OPEP+.
- Sanciones más severas que limiten las exportaciones de grandes productores.
En resumen, el petróleo no ha caído porque el conflicto haya desaparecido, sino porque el escenario más temido —una interrupción significativa del suministro mundial— no se materializó. Una vez que el mercado comprobó que el flujo de crudo seguía prácticamente intacto, desapareció la prima de riesgo geopolítico y los precios volvieron a reflejar los fundamentos tradicionales de oferta y demanda.
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