Los precios internacionales del petróleo registraron un fuerte avance este miércoles, impulsados por el aumento de la tensión geopolítica en torno a Irán, luego de nuevas declaraciones emitidas desde la Casa Blanca que elevaron la percepción de riesgo en los mercados energéticos.
El crudo Brent del mar del Norte, para entrega en abril, subió 4.35% y cerró en 70.35 dólares por barril, recuperándose de las pérdidas acumuladas en jornadas previas. En tanto, el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos para marzo, avanzó 4.59% hasta ubicarse en 65.19 dólares. Mientras en México, el precio de la mezcla mexicana de exportación no se publicó nuevamente debido a la falta de cotizaciones por el feriado del Año Nuevo Lunar en Asia.
El movimiento alcista se produjo tras declaraciones oficiales en Washington que endurecieron el tono frente a Teherán. Desde la administración estadounidense se advirtió que existen argumentos que justificarían una acción contra Irán si no se alcanzan acuerdos satisfactorios. Aunque continúan las conversaciones indirectas en Europa, persisten diferencias relevantes entre ambas partes respecto a condiciones consideradas innegociables por Estados Unidos.
Irán, por su parte, ha señalado avances en la definición de principios generales para un eventual entendimiento, pero la incertidumbre permanece.
Analistas del mercado energético coinciden en que la reacción de los precios refleja no solo el discurso político, sino también señales concretas sobre el terreno. Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en Medio Oriente, con el despliegue de portaaviones y miles de efectivos en la región, lo que incrementa la percepción de un posible escenario de confrontación.
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El mayor temor del mercado radica en una eventual interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz, punto estratégico por donde circula cerca del 20 % del suministro mundial de crudo. Un bloqueo o afectación en esa vía tendría impacto inmediato en la oferta global.
Además, existe preocupación sobre la infraestructura petrolera iraní y el efecto dominó que un conflicto podría generar en otros productores clave de la región, como Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, lo que añade volatilidad adicional a los mercados energéticos.