El mercado energético mundial se encuentra en un estado de máxima alerta. Analistas y estrategas advierten que los precios del petróleo podrían dispararse hasta los 150 dólares por barril —con proyecciones que alcanzan incluso los 200 dólares— si el conflicto armado en Oriente Medio se prolonga hasta finales de marzo. La intensificación de las hostilidades, marcadas por ataques directos de Irán contra la infraestructura energética regional, ha desatado una crisis de suministro sin precedentes.
A primera hora de este jueves, el crudo Brent saltó un 6%, superando la barrera de los 114 dólares por barril. Este repunte responde no solo a los ataques, sino al cierre estratégico del Estrecho de Ormuz para buques que no transporten cargamentos iraníes, bloqueando una de las arterias comerciales más vitales del mundo.
Infraestructura bajo fuego
La violencia escaló tras un ataque contra el yacimiento de gas South Pars en Irán, lo que provocó represalias inmediatas contra Qatar y Arabia Saudita. Entre los daños más graves se encuentra el complejo industrial de Ras Laffan en Qatar, la planta de gas natural licuado más grande del planeta. QatarEnergy confirmó «daños extensos» que han paralizado las operaciones. Asimismo, se reportaron ataques en la refinería Samref en Yanbu, en la costa saudí del Mar Rojo.
Crisis de suministro global
«Se trata de una crisis de suministro que afecta al mundo entero», afirmó Amena Bakr, directora de análisis de Kpler. Según la experta, es solo cuestión de tiempo para que los precios se ajusten a una realidad de escasez extrema. A pesar de la tensión, Bakr prevé que la alianza OPEP+ sobreviva al conflicto, basándose en precedentes históricos de resiliencia entre sus miembros.
Estrategas de ING señalaron que estos ataques eclipsan cualquier esfuerzo internacional por contener los precios. La combinación de daños estructurales y represalias apunta a un «potencial alcista adicional», dejando al mundo a la expectativa de una interrupción prolongada en el flujo energético del Golfo Pérsico.