Brecha de inversión eléctrica de 43,000 MDPp amenaza continuidad industrial en 2026

Brecha de inversión eléctrica de 43,000 MDPp amenaza continuidad industrial en 2026

El Sistema Eléctrico Nacional cerró el ciclo 2025 con una demanda bruta de 29,379 MW y un pronóstico máximo de 34,304 MW, cifras que ponen a prueba la capacidad de la infraestructura actual. Aunque el Paquete Económico 2026 proyecta una inversión de 61.1 mil millones de pesos (mdp), el monto se mantiene muy por debajo de los 104.1 mil mdp anuales estimados como necesarios para expandir y modernizar las redes de transmisión y distribución. Esta brecha, aunada a un índice de pérdidas de 12.3%, ha encendido alertas en los principales polos manufactureros del país.

 

Ante este escenario, el suministro eléctrico dejó de ser una variable operativa para convertirse en un pilar de resiliencia corporativa. En sectores de alta complejidad, el costo por minuto de una interrupción puede alcanzar los 9,000 dólares, lo que obliga a las empresas a adoptar estrategias de blindaje energético. Marcos Ripoll, CEO de Solar180, advierte que la saturación en regiones como el Bajío exige una ejecución ágil de soluciones tecnológicas para evitar cuellos de botella que frenen el crecimiento asociado a la relocalización de cadenas de suministro.

“La transición energética en México está entrando en una fase de madurez donde la inteligencia aplicada define la diferencia entre una operación reactiva y una estratégica”, afirma Ripoll. A su juicio, el aprendizaje clave de 2025 es que la confiabilidad ya no puede darse por sentada, debido a eventos climáticos extremos y a una red que opera al límite. En este contexto, los esquemas de autoconsumo inteligente y almacenamiento se han vuelto herramientas críticas de competitividad.

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La evolución tecnológica ha llevado estos sistemas más allá del simple respaldo. La integración de Sistemas de Almacenamiento de Energía (BESS) permite absorber fluctuaciones de voltaje que dañan maquinaria sensible y desplazar demanda hacia horarios de menor costo, optimizando la rentabilidad en un entorno tarifario volátil. Esta autonomía técnica refuerza la posición de México como destino atractivo para inversión de alta tecnología frente a otros mercados emergentes.

La prospectiva hacia 2038 estima que el sector industrial concentrará 74% del consumo nacional, impulsado por centros de datos y la electrificación productiva. Para mitigar riesgos, el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE) 2025-2039 contempla incorporar 8,647 MW en BESS para fortalecer la confiabilidad del sistema.

A la par, la digitalización de la gestión energética añade una capa indispensable de seguridad operativa. Con algoritmos de predicción y monitoreo en tiempo real, las empresas pueden anticipar fallas y activar protocolos automatizados. “El mayor riesgo en 2026 no es la falta de energía, sino carecer de una arquitectura interna capaz de gestionar las deficiencias de la red con eficiencia y rapidez”, concluye Ripoll.

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