La nueva refinería que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador planea construir como parte de un plan para reducir las crecientes importaciones de gasolinas tendrá un costo de entre 6,000 y 8,000 millones de dólares y estará lista en tres años, ratificó la secretaria de Energía, Rocío Nahle.

La funcionaria defendió el proyecto de la nueva planta, diseñada para procesar crudo pesado de 22 grados API, en momentos en que la petrolera estatal Pemex está bajo la lupa de las calificadoras de riesgo que han advertido que podrían bajar en el futuro la nota de la endeudada estatal.

Nahle dijo en una entrevista rediofonica que han recibido propuestas de países de «todo el mundo» para la refinería, la séptima de Pemex, que estará ubicada en el estado Tabasco y que en poco tiempo habrá anuncios sobre el proceso de licitación para levantarla.

Pemex dijo recientemente que la construcción iniciará a fines del año, pese a las críticas de que el proyecto es costoso y las recomendaciones de que la petrolera debería concentrarse más en las actividades de exploración y extracción para frenar la caída de la producción de hidrocarburos.

La petrolera apenas está procesando alrededor de un 30% de la capacidad total de su sistema nacional de refinación, lo que ha llevado al país a incrementar los últimos años sus importaciones de derivados.