Durante la última semana, la disminución en el precio del petróleo fue señal de que el crecimiento económico global está en caída, pues se han publicado datos débiles de economías como Estados Unidos, China, Alemania y Japón.

En Estados Unidos, el comunicado de la Reserva Federal llevó a que las preocupaciones sobre el crecimiento económico se elevaran, aumentando así el nerviosismo sobre la demanda por el hidrocarburo.

Por otro lado, la Fed mostró una postura altamente acomodaticia en su decisión de política monetaria, al recortar sus previsiones de crecimiento económico e inflación para 2019, y ajustar su expectativa de incrementos a la tasa de tres a dos ocasiones durante el siguiente año.

La institución financiera recordó que la expectativa de un menor crecimiento económico global ha sido causada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, pues si bien acordaron una tregua comercial durante la cumbre del G-20, las tensiones entre los dos países no han terminado.

Si ambas naciones no logran un acuerdo, los avances comerciales podrían revertirse y darían paso a que la economía de China registre una mayor desaceleración económica, especialmente en la industria manufacturera.

China es el mayor consumidor de commodities del mundo y el segundo mayor comprador de petróleo, por lo que una desaceleración en la economía del gigante asiático significaría una disminución en la demanda de las materias primas, incluyendo el crudo.

La demanda de Estados Unidos disminuirá si la economía del país se debilita, pues todo indica que el ciclo de crecimiento económico estadunidense está llegando a su fin.