De acuerdo con las minutas de la última reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, la mayoría de sus integrantes advirtió que la situación financiera de Petróleos Mexicanos, principalmente su viabilidad económica y las implicaciones que ello pudiera tener sobre su calificación crediticia, podrían afectar en el desempeño de los mercados financieros nacionales y ajustar la deuda soberana del país.

Según los expertos, lo anterior afectaría la disponibilidad de recursos financieros para la economía, generando volatilidad en los activos financieros mexicanos y ajustes significativos en portafolios de inversión.

Al respecto, un integrante alertó que la deuda de Pemex tiene una participación importante en los portafolios de diversos inversionistas institucionales dedicados a economías emergentes, y que mantienen exposición a una amplia gama de activos mexicanos.

Otro expuso el nerviosismo de los inversionistas ante la potencial pérdida del grado de inversión de Pemex y la posible revisión de la calificación soberana del país.

En este contexto, todos consideraron que los retos financieros que enfrenta Pemex constituyen un factor de riesgo para la estabilidad macroeconómica del país, ya que una degradación en la calificación de su deuda podría aumentar no solo el costo de la deuda soberana, sino también el de la deuda del sector privado.

En este sentido, la mayoría destacó el posible anuncio de un apoyo a Pemex por parte del gobierno federal, que podría mejorar la perspectiva de corto plazo de la empresa; empero la mayoría puntualizó que este debe atender primordialmente los problemas estructurales de la empresa, fortaleciendo su capacidad de generación de valor de mediano y largo plazos, mediante un plan de negocios creíble y funcional.

Hace unos días el Fondo Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó al Gobierno Federal establecer un plan de negocio integral para evitar que aumenten los pasivos de Pemex y la calificación soberana del país se vea impactada.